La sensibilidad frente al tiempo tiene su punto de partida en la incapacidad de vivir el presente. A cada momento percibes el inmisericorde movimiento del tiempo que sustituye al dinamismo inmediato de la vida. Ya no vives en el tiempo, sino con él, paralelo a él.
Al ser una misma cosa con la vida, eres tiempo. Al vivirlo, mueres junto con él, sin dudas y sin dolor. La salud perfecta tiene lugar en la asimilación temporal, mientras que el estado de enfermedad es una disociación equivalente. Cuanto mejor se percibe el tiempo, tanto más se avanza hacia el desequilibrio orgánico.
De forma natural, el pasado se pierde en la actualidad del presente, se totaliza y se fuende con él. La pesadumbre (expresión de la agudeza temporal, de la desintegración del presente) aísla el pasado como actualidad, lo vitaliza por medio de una auténtica óptica regresiva. Porque en la pesadumbre el pasado conserva la virtud de lo posible. Lo irreparable convertido en virtualidad.
Cuando se es plenamente consciente de la clase de agente destructor que es el tiempo, los sentimientos que se organizan alrededor de esa conciencia intentan salvarlo por todos lados. La profecía es la actualidad del futuro, como la pesadumbre lo es del pasado. Al no opder ser en el presente, transformamos el pasado y el futuro en presencias, de modo que la nulidad actual del tiempo nos facilita el acceso a su infinitud.
Estar enfermo significa vivir en un presente consciente, en un presente translúcido en sí mismo, ya que el miedo al pasado y al futuro, a lo que ha ocurrido a lo que ocurrirá, dilata el instante al compás de la inmensidad temporal.
Un enfermo que pudiera vivir con ingenuidad no sería un enfermo, ya que se puede estar afectado de cáncer, pero si no se tiene miedo del desenlace (ese futuro que corre hacia nosotros, no hacia donde nosotros corremos), se está sano. No hay enfermedades sino sólo una conciencia de ellas acompañada siempre por la hipertrofia de la sensación de lo temporal.
¿No nos sucede a veces que palpamos el tiempo, que se nos escurre entre los dedos, con una intensidad tal que lo proyecta dándole un contorno material? Y otras veces, ¿no lo sentimos correr como una sutil brisa entre nuestros cabellos? ¿Estará cansado? ¿Andará buscando lecho donde reposar? Hay corazones más agotados que él y que, sin embargo, no rehusarían acogerlo...
lunes 16 de noviembre de 2009
martes 10 de noviembre de 2009
Lo que es seguro es que me resulta imposible desecharla, rumiar otra cosa.....
Dios está muy interesado en controlar las verdades. A veces un simple encogimiento de hombros puede hacer que todas se le vengan abajo, puesto que los pensamientos ya hace tiempo que se las socavaron. Si un gusano es capaz de sentir inquietudes metafísicas, también él le quita el sueño.
Pensar en Dios es un obstáculo para el suicidio, no para la muerte. Eso no alivia en absoluto la oscuridad que habrá asustado a Dios mientras se buscaba el pulso por miedo a la nada...
Dicen que Diógenes se dedicaba a falsificar moneda. Todo hombre que no crea en la verdad absoluta tiene derecho a falsificar cualquier cosa..
*
Se pasa el tiempo aconsejandose el suicidio por escrito y desaconsejándoselo de palabra. Es que, en el primer caso, se trata de una salida filosófica; y en el segundo, de un ser, de una voz, de una queja...
"Llevaba en mí el instinto de un desenlace fatal"...carácter impreciso y trágico, avance jadeante, caminar hacia la etapa final, hacia el reino de las larvas..y los fantoches.
Pensar en Dios es un obstáculo para el suicidio, no para la muerte. Eso no alivia en absoluto la oscuridad que habrá asustado a Dios mientras se buscaba el pulso por miedo a la nada...
Dicen que Diógenes se dedicaba a falsificar moneda. Todo hombre que no crea en la verdad absoluta tiene derecho a falsificar cualquier cosa..
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Se pasa el tiempo aconsejandose el suicidio por escrito y desaconsejándoselo de palabra. Es que, en el primer caso, se trata de una salida filosófica; y en el segundo, de un ser, de una voz, de una queja...
"Llevaba en mí el instinto de un desenlace fatal"...carácter impreciso y trágico, avance jadeante, caminar hacia la etapa final, hacia el reino de las larvas..y los fantoches.
viernes 4 de septiembre de 2009
domingo 2 de agosto de 2009
sábado 23 de mayo de 2009
En las cumbres de los Pirineos y de los Alpes, teniendo las nubes a mis pies, apoyado contra la nieve y el cielo, comprendí:
- que las sensaciones tienen que ser más puras que el aire enrarecido de las alturas, que en ellas no pueden entrar ni el hombre ni la tierra ni objeto alguno de este mundo; que los instantes sean brisas de éxtasis y la mirada un torbellino de altura.
- que los pensamientos acaricien el barniz de las cosas que no son como el murmullo melancólico del viento que roza la bóveda celeste y la nieve. Que en tu mente se reflejen todas las cimas de los montes sobre los cuales no has sido hombre y todas las orillas de los mares donde has paseado tu tristeza. El hastío se vuelve música a orillas del mar y éxtasis en las crestas de las montañas;
- que ya no hay "sentimientos". Porque ¿hacia quién los dirigiríamos? Siempre quie dejas de ser hombre, lo único que "sientes" es la pujanza del no-ser:
- que sólo se puede vivir errante. Vuelve sobre tus pasos y vete hacia las estrellas. Repite diariamente la lección de la noche en que los astros se te aparecieron ridículamente solos...
***
¿Dios? La nada en hipóstasis de consuelo. Un soplo positivo en la Nada pero por la que querría sangrar como un mártir... exonerado de morir.
Es muy posible que el secreto último de la historia humana no sea otro que la muerte en y para Dios. Todos nos extinguimos en sus brazos, los ateos somos los primeros.
*
Espera, soñador, en medio de la naturaleza, mirando cómo las alas de un buitre tocan el bordado deshilachado de las nubes.
...E imagínate que has volado, invirtiendo la altura, hacia los abismos de la vida, que has acariciado con alas de desconsuelo un cielo de escorias, insuficiente para saciar tu sed de profundidades.
*
Es la primera vez que explico a alguien lo que sobreentiendo.
- que las sensaciones tienen que ser más puras que el aire enrarecido de las alturas, que en ellas no pueden entrar ni el hombre ni la tierra ni objeto alguno de este mundo; que los instantes sean brisas de éxtasis y la mirada un torbellino de altura.
- que los pensamientos acaricien el barniz de las cosas que no son como el murmullo melancólico del viento que roza la bóveda celeste y la nieve. Que en tu mente se reflejen todas las cimas de los montes sobre los cuales no has sido hombre y todas las orillas de los mares donde has paseado tu tristeza. El hastío se vuelve música a orillas del mar y éxtasis en las crestas de las montañas;
- que ya no hay "sentimientos". Porque ¿hacia quién los dirigiríamos? Siempre quie dejas de ser hombre, lo único que "sientes" es la pujanza del no-ser:
- que sólo se puede vivir errante. Vuelve sobre tus pasos y vete hacia las estrellas. Repite diariamente la lección de la noche en que los astros se te aparecieron ridículamente solos...
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¿Dios? La nada en hipóstasis de consuelo. Un soplo positivo en la Nada pero por la que querría sangrar como un mártir... exonerado de morir.
Es muy posible que el secreto último de la historia humana no sea otro que la muerte en y para Dios. Todos nos extinguimos en sus brazos, los ateos somos los primeros.
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Espera, soñador, en medio de la naturaleza, mirando cómo las alas de un buitre tocan el bordado deshilachado de las nubes.
...E imagínate que has volado, invirtiendo la altura, hacia los abismos de la vida, que has acariciado con alas de desconsuelo un cielo de escorias, insuficiente para saciar tu sed de profundidades.
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Es la primera vez que explico a alguien lo que sobreentiendo.
viernes 20 de marzo de 2009
Hay fantasmas diurnos que, presas de su ausencia, viven apartadamente, caminan con pasos ahogados a lo largo de las calles sin mirar a nadie. No hay quietud alguna en sus rostros y en sus gestos. Como el mundo exterior ha dejado de existir para ellos, se pliegan a todas las soledades. Atentos a su distracción, a su desapego, pertenecen a un universo no declarado situado entre el recuerdo de lo inaudito y la inminencia de una certeza. Su sonrisa recuerda mil espantos vencidos, la gracia que triunfa sobre lo terrible; pasan a través de las cosas, atraviesan la materia. ¿Ha alcanzado sus propios orígenes, o descubierto en ellos las fuentes de la claridad? Ninguna derrota, ninguna victoria les conmueve. Independientes del sol, se bastan a sí mismos. Están iluminados por la muerte.
domingo 8 de marzo de 2009
jueves 5 de febrero de 2009
Existe una fatiga sustancial en la que se congregan todas las fatigas cotidiantas y que nos deposita directamente en medio de lo Absoluto. Caminas entre hombres, repartes sonrisas o buscas por la fuerza de la costumbre verdades, y en tu fuero interno te apoyas sobre los fundamentos de la naturaleza. No tienes alternativa: te empujan hacia allí. Yaces (de grado o por la fuerza) en los postreros estratos de la existencia. La vida te parece entonces (un dramático entonces de cada instante) un sueño que vas devanando del paisaje de lo Absoluto, una alucinación surgida de haberte enajenado de todo. Al deslizarte de esa manera por la pendiente de las cosas inalcanzables y tener que sostenerte en el mundo por medio de instintos vagos, la contradicción de tu destino es más dolorosa que la irrupción de la primavera en un cementerio rural.
El hombre es un náufrago de lo Absoluto. No puede elevarse hacia él, sino sólo ahogarse. Y nada lo sumerge más profundamente en él que las grandes fatigas, esas fatigas que abren el espacio mediante un bostezo de lo infinito y del hastío.
Como seres, no tenemos derecho a mirar más allá de nuestros límites. Nos hemos convertido en hombres y hemos salido del paraíso del ser. Eramos Absoluto. Ahora sabemos que estamos en él. De esta suerte, ya no somos ni Absoluto ni hombres. El conocimiento ha levantado un muro insalvable entre el hombre y la felicidad. El sufrimiento no es otra cosa que la conciencia de lo Absoluto.
El hombre es un náufrago de lo Absoluto. No puede elevarse hacia él, sino sólo ahogarse. Y nada lo sumerge más profundamente en él que las grandes fatigas, esas fatigas que abren el espacio mediante un bostezo de lo infinito y del hastío.
Como seres, no tenemos derecho a mirar más allá de nuestros límites. Nos hemos convertido en hombres y hemos salido del paraíso del ser. Eramos Absoluto. Ahora sabemos que estamos en él. De esta suerte, ya no somos ni Absoluto ni hombres. El conocimiento ha levantado un muro insalvable entre el hombre y la felicidad. El sufrimiento no es otra cosa que la conciencia de lo Absoluto.
viernes 30 de enero de 2009
En el Dhammapada se recomienda, para obtener la liberación, sacudir el doble yugo del Bien y del Mal. Pero estamos demasiado atrasados espiritualmente para admitir que el Bien sea un obstáculo. Así, no nos liberaremos.
*
- ¿Qué hace usted todo el día?
- Me soporto.
*
- ¿Qué hace usted todo el día?
- Me soporto.
domingo 25 de enero de 2009
Esbozos de vértigo # 111 y # 112
En los grandes dolores, en los dolores monstruosos, morir no significa nada, es algo tan natural que uno no puede descender al nivel de semejante banalidad. El gran problema es entonces vivir; buscar el secreto de esa mortificante imposibilidad, descifrar el misterio de la respiración y de las esperanzas. ¡Así se explica por qué los reformadores - preocupados hasta la obsesión por encontrar un nuevo patrón de vida - fueron seres que sufrieron más allá del límite de lo soportable! La muerte les parecía de una evidencia tremendamente banal. ¿Y no aparece ésta, desde el centro de la enfermedad, como una fatalidad tan cercana que resulta casi cómico transformarla en problema? Basta con sufrir, con sufrir largamente, para tomar conciencia de que en este mundo todo es evidencia excepto la vida. Escapados de sus redes, hacemos todo lo posible para situarla en otro orden, darle otro curoso o, finalmente, inventarla. Los reformadores eligieron las dos primeras vías; la última es la solución extrema de una extrema soledad.
El miedo a la muerte es un fruto enfermizo de la aurora del sufrimiento. A medida que los dolores maduran y se agravan, alejándonos de la vida, el miedo se sitúa fatalmente en el centro de la perspectiva, de manera que nada nos aleja más de la muerte que su cercanía. He aquí por qué, para el hombre separado de lo inmediato por lo infinito, sus esperanzas sólo pueden reverdecer al borde de un precipio, al borde del vértigo.
*
Después de haber leído a los filósofos vuelves a la infancia del espíritu, musitando una oración y refugiándote en ella...
El miedo a la muerte es un fruto enfermizo de la aurora del sufrimiento. A medida que los dolores maduran y se agravan, alejándonos de la vida, el miedo se sitúa fatalmente en el centro de la perspectiva, de manera que nada nos aleja más de la muerte que su cercanía. He aquí por qué, para el hombre separado de lo inmediato por lo infinito, sus esperanzas sólo pueden reverdecer al borde de un precipio, al borde del vértigo.
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Después de haber leído a los filósofos vuelves a la infancia del espíritu, musitando una oración y refugiándote en ella...
viernes 23 de enero de 2009
#
Unas más...
Cuando la vitalidad no se distingue de la debilidad sino que se pierde en ella, el resultado define la composición interior de un ser contradictorio. Hacer psicología a costa de otro significa incluso desvelar la falta de pureza de las fuerzas que lo agitan, la extraña e imprevista mezcla de elementos. En teoría, cuesta imaginar la combinación de barbarie y de decadente melancolía, de vitalidad y de vaguedad, de instinto y de refinamiento. ¡Qué cierto es que hay tanta gente atormentada por crepúsculos de la vida entre reflejos vivos todavía!
Anhelos prolongados, que abrazan los desarrollos cósmicos y los adornan con las incertidumbres del sueño, ¿de dónde arrancarían si nuestros impulsos básicos no estuvieran subiendo y bajando por la pendiente de nuestras flaquezas? ¿Y por qué los deseos tienen un curso inmóvil? ¿Quién introduce ese caprichoso vaivén sino la amalgama de las afirmaciones y negaciones de la sangre? Si nuestros instintos marcharan en una dirección y las flaquezas en otra, ¿no seríamos doblemente perfectos? ¿No alcanzaríamos la perfección de dos maneras? El paradójico encuentro de esas tendencias, su carácter inseparable e irreductible, crea una tensión que compone y descompone de forma tan extraña un ser. ¡Y no resulta fácil cargar con dulces y embriagadores infiernos de la decadencia sobre el monótono y fresco cielo de la barbarie, desenvolverse en la juventud con la carga de una inmensa vejez, arrastrar fines de siglo con el temblor vertical de los amaneceres! ¡Qué extraño destino el de quienes florecen en otoño: han perdido las estaciones de la vida viviendo eternamente los instantes al revés!
*
¿Por qué yo no me suicido? Porque la muerte me repugna tanto como la vida. No tengo la mínima idea de por qué me encuentro en este mundo. Experimento en este momento una imperiosa necesidad de gritar, de dar un aullido que horrorice al universo. Siento que asciende en mí un fragor sin precedentes y me pregunto por qué no estalla para aniquilar a este mundo, que yo sepultaría con mi nada. Me considero el ser más terrible que haya existido nunca en la historia, un salvaje apocalíptico repleto de llamas y de tinieblas. Soy una fiera de sonrisa grotesca que se contrae y se dilata infinitamente, que muere y crece al mismo tiempo, exaltada entre la esperanza de la nada y la desesperación del todo, alimentada con fragancias y #venenos, abrasada por el amor y el odio, aniquilada por las luces y las sombras. Mi símbolo es la muerte de la luz y la llama de la muerte. En mí todo destello se apaga para resucitar convertido en trueno y relámpago. ¿Acaso no arden hasta las tinieblas dentro de mí?
*
¿Qué amaneceres despiertan mi razón, ebria de lo irreparable?
Cuando la vitalidad no se distingue de la debilidad sino que se pierde en ella, el resultado define la composición interior de un ser contradictorio. Hacer psicología a costa de otro significa incluso desvelar la falta de pureza de las fuerzas que lo agitan, la extraña e imprevista mezcla de elementos. En teoría, cuesta imaginar la combinación de barbarie y de decadente melancolía, de vitalidad y de vaguedad, de instinto y de refinamiento. ¡Qué cierto es que hay tanta gente atormentada por crepúsculos de la vida entre reflejos vivos todavía!
Anhelos prolongados, que abrazan los desarrollos cósmicos y los adornan con las incertidumbres del sueño, ¿de dónde arrancarían si nuestros impulsos básicos no estuvieran subiendo y bajando por la pendiente de nuestras flaquezas? ¿Y por qué los deseos tienen un curso inmóvil? ¿Quién introduce ese caprichoso vaivén sino la amalgama de las afirmaciones y negaciones de la sangre? Si nuestros instintos marcharan en una dirección y las flaquezas en otra, ¿no seríamos doblemente perfectos? ¿No alcanzaríamos la perfección de dos maneras? El paradójico encuentro de esas tendencias, su carácter inseparable e irreductible, crea una tensión que compone y descompone de forma tan extraña un ser. ¡Y no resulta fácil cargar con dulces y embriagadores infiernos de la decadencia sobre el monótono y fresco cielo de la barbarie, desenvolverse en la juventud con la carga de una inmensa vejez, arrastrar fines de siglo con el temblor vertical de los amaneceres! ¡Qué extraño destino el de quienes florecen en otoño: han perdido las estaciones de la vida viviendo eternamente los instantes al revés!
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¿Por qué yo no me suicido? Porque la muerte me repugna tanto como la vida. No tengo la mínima idea de por qué me encuentro en este mundo. Experimento en este momento una imperiosa necesidad de gritar, de dar un aullido que horrorice al universo. Siento que asciende en mí un fragor sin precedentes y me pregunto por qué no estalla para aniquilar a este mundo, que yo sepultaría con mi nada. Me considero el ser más terrible que haya existido nunca en la historia, un salvaje apocalíptico repleto de llamas y de tinieblas. Soy una fiera de sonrisa grotesca que se contrae y se dilata infinitamente, que muere y crece al mismo tiempo, exaltada entre la esperanza de la nada y la desesperación del todo, alimentada con fragancias y #venenos, abrasada por el amor y el odio, aniquilada por las luces y las sombras. Mi símbolo es la muerte de la luz y la llama de la muerte. En mí todo destello se apaga para resucitar convertido en trueno y relámpago. ¿Acaso no arden hasta las tinieblas dentro de mí?
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¿Qué amaneceres despiertan mi razón, ebria de lo irreparable?
lunes 19 de enero de 2009
¿Quién tiene derecho a percibir hasta el final el murmullo de los susurros internos? La proximidad a nuestros últimos susurros es como una destrucción en el cielo...
*
La vida es lo que debería haber sido yo, de no ser porque me ha sometido la tentación de la nada.
*
La vida es lo que debería haber sido yo, de no ser porque me ha sometido la tentación de la nada.
jueves 15 de enero de 2009
Esbozo de Vértigo # 107
Mogwai
Sala Narciso Yepes
Fecha: 04/02/2009
Hora: 21:30
Patio de Butacas Fila: 6 Nº Asiento: 18
*
Como no puedo echar sobre mí los sufrimientos ajenos, cargo con sus incertidumbres. En el primer caso, acaba uno en la cruz; en el segundo caso, el Gólgota asciende hasta el cielo.
Los sufrimientos son infinitos; las incertidumbres, interminables.
Sala Narciso Yepes
Fecha: 04/02/2009
Hora: 21:30
Patio de Butacas Fila: 6 Nº Asiento: 18
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Como no puedo echar sobre mí los sufrimientos ajenos, cargo con sus incertidumbres. En el primer caso, acaba uno en la cruz; en el segundo caso, el Gólgota asciende hasta el cielo.
Los sufrimientos son infinitos; las incertidumbres, interminables.
domingo 11 de enero de 2009
Todo el mundo espera que las lesiones y los años lo saquen fuera de juego, cuando sería tan sencillo poner fin a todo esto. Los individuos, como los imperios, tienen preferencia por los largos finales vergonzosos
miércoles 7 de enero de 2009
Esbozos de Vértigo #104 y #105
Cuando veo que alguien discute o lucha por una causa, cualquiera que ésta sea, trato de saber lo que pasa por su mente y de dónde puede venirle su tan evidente falta de madurez. Rechazar la resignación tal vez sea una señal de "vida", pero, en cualquier caso, nunca lo es de clarividencia o, simplemente, de reflexión. El hombre sensato no se rebaja a protestar. Apenas si se consiente la indignación. El tomarse en serio los asuntos humanos demuestra alguna secreta carencia.
*
La vida es más y menos que el tedio, pese a que en el tedio y por el tedio discernamos lo que vale. Una vez que éste se ha insinuado en alguien, haciéndolo caer bajo su invisible hegemonía, a su lado todo parece insignificante. Cabría decir lo mismo del dolor. Sin duda. Pero el dolor está localizado, mientras que el tedio evoca un mal sin asidero, sin soporte, sin nada salvo esa nada inidentificable que nos erosiona. Erosión pura, cuyo efecto en una ruina que pasa desapercibida para los demás, y prácticamente también para uno mismo..
*
Sólo debería contar el punto de vista de los muertos...
*
La vida es más y menos que el tedio, pese a que en el tedio y por el tedio discernamos lo que vale. Una vez que éste se ha insinuado en alguien, haciéndolo caer bajo su invisible hegemonía, a su lado todo parece insignificante. Cabría decir lo mismo del dolor. Sin duda. Pero el dolor está localizado, mientras que el tedio evoca un mal sin asidero, sin soporte, sin nada salvo esa nada inidentificable que nos erosiona. Erosión pura, cuyo efecto en una ruina que pasa desapercibida para los demás, y prácticamente también para uno mismo..
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Sólo debería contar el punto de vista de los muertos...
viernes 2 de enero de 2009
-¿Nuestra opción de salvarnos precisa de un terrorismo contra el tiempo?
-¿Salvación? ¿Quién pretende salvarse? Yo me he escondido del tiempo. Tengo el privilegio de la desesperación, admiro a los insatisfechos, a los fracasados, a quienes dejan huir sus respuestas. La historia ha entronizado a los atroces. Y en lo relativo al tiempo no deseo usufructuarlo, ni en el ahora como los poderosos, ni en el porvenir como los acorralados en sus sueños.
-¿Salvación? ¿Quién pretende salvarse? Yo me he escondido del tiempo. Tengo el privilegio de la desesperación, admiro a los insatisfechos, a los fracasados, a quienes dejan huir sus respuestas. La historia ha entronizado a los atroces. Y en lo relativo al tiempo no deseo usufructuarlo, ni en el ahora como los poderosos, ni en el porvenir como los acorralados en sus sueños.
miércoles 31 de diciembre de 2008
lunes 29 de diciembre de 2008
1,2,3, erupción
¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón? ¿Qué ideas podrían tomar cuerpo cuando del cerebro sale humo y chispas del corazón?
*
Si supieras con qué fantaseo me convertiría en el dragón que custodia a la princesa.
1,2,3, erupción.
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Si supieras con qué fantaseo me convertiría en el dragón que custodia a la princesa.
1,2,3, erupción.
Esbozo de Vértigo # 101
Cuando el mar se extiende hacia el infinito y, con él, esas notas humeantes de desesperación, comprendes que la existencia no es más que eso, humo en forma de éxtasis concupiscente.
La música: sensación etérea de un domingo otoñal...
*
Nunca ocurrió...
La música: sensación etérea de un domingo otoñal...
*
Nunca ocurrió...
domingo 7 de diciembre de 2008
Esbozo de vértigo nº 99
"Las rasposas tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza" (Lucas, 9, 58) . Esta confesión de Jesús, que supera la soledad de Getsemaní, me acerca a Él más que todas las pruebas de amor que le han asegurado un crédito casi eterno entre los mortales. Cuanto más te diferencias de los hombres, menos sitio tienes en el mundo para que el camino a lo divino te separe de la soledad. El último de los pordioseros es un potentado si lo comparamos con Jesús vagando por la Tierra. Los hombres lo crucificaron incluso para buscarle un lugar tambien a él, para atarlo de alguna manera al espacio. Pero ellos no observaron que en la cruz la cabeza descansa en dirección al cielo o, en todo caso, más al cielo que a la tierra. ¿Y qué es la Resurreción sino la prueba de que un Dios, aún muerto, no puede descansar en el mundo y, como él, cualquier hombre que no sea ya hombre?
Una losa cubrió durante tres días el insomnio de Jesús. Ya que no me puedo imaginar un Dios muerto que no mire su muerte.
Sólo para quienes han dormido su vida, la muerte puede equivale al sueño. Los otros, afectados de insomnio, ¡sobrevivirán despiertos a sus cenizas o a su esquelto burlón! Cuando el conocimiento haya traspasado las fibras, entonces nada podrá hacerte creer que alguna vez dejaste de estar consciente. Morir parece algo explicable, ¿pero cómo creer que se deja de saber y de conocerse? Sería como creer que no reposaremos la cabeza nunca ni en ninguna parte......
*
Uno más...
Una losa cubrió durante tres días el insomnio de Jesús. Ya que no me puedo imaginar un Dios muerto que no mire su muerte.
Sólo para quienes han dormido su vida, la muerte puede equivale al sueño. Los otros, afectados de insomnio, ¡sobrevivirán despiertos a sus cenizas o a su esquelto burlón! Cuando el conocimiento haya traspasado las fibras, entonces nada podrá hacerte creer que alguna vez dejaste de estar consciente. Morir parece algo explicable, ¿pero cómo creer que se deja de saber y de conocerse? Sería como creer que no reposaremos la cabeza nunca ni en ninguna parte......
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Uno más...
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